Des-mentalizando el Sobrepeso

En Flacas Felices hemos estado inmersas analizando todas las respuestas que nos han enviado con la encuesta en el Boletín, hace unas semanas atrás.

En otros campos profesionales, en capacitaciones y boletines de diferentes coaches y gurús del marketing, mencionan por todo lado la necesidad espiritual de las cosas. La relación interna con todo lo que te rodea: dinero, familia, profesión. Si deseas éxito en tu trabajo, debes interiorizarte contigo misma. Si deseas dinero, debes curar tu relación interna con él. Si quieres encontrar el negocio de tu vida, debes encontrarte internamente.

Aunque parezca un cliché más, el sobrepeso es igual a todo eso. Todo lo que nos rodea: dinero, ámbito laboral, familia, sobrepeso, son estados mentales. Generalmente las personas tienen éxito en algunos aspectos y luchan toda su vida tratando de armonizar otras situaciones.  Mujeres triunfantes en los negocios, pero deben lidiar diariamente con problemas de salud y sobrepeso. Personalidades con cuerpos jóvenes y hermosos, luchando contra las drogas, el alcohol y matrimonios destrozados.

El secreto para lograr el éxito en todas las facetas de tu vida, es mantenerte en el mismo estado mental de éxito para todas las situaciones. Si eres de las personas que no te han enseñado a “pensar” (en el sentido de estructura de pensamiento, no de inteligencia) muy posiblemente te identifiques con ciclos reactivos de pensamiento.

No te desesperes, sigue leyendo. Esto es simple de entender pero un poco complicado de explicar.

Lo que necesitas es tener un SOLO patrón proactivo de pensamiento para TODOS los ámbitos de tu vida. Este ciclo de pensamiento proactivo consiste en aplicar la relación pensamiento-emoción-acción antes de que los resultados de lo que quieres alcanzar se manifiesten en tu realidad física.

Analicemos un padre con un patrón de pensamiento reactivo, el cual le dice a su hijo:” El dinero no nos importa, nuestro orgullo es verte convertido en un profesional”.

Pensamiento: “El dinero no nos importa, nuestro orgullo es verte convertido en un profesional”.

Emoción: El padre siente que el dinero no es importante en su vida ni en la de su familia. Siente aversión hacia él porque cree que la gente de dinero hace cosas indebidas para obtenerlo en grandes cantidades. Se siente orgulloso de sí mismo de no haber caído en la “ambición” desmedida de otros.

Acción: En su día a día, el padre recibe oportunidades en su trabajo para sobresalir, pero él se siente intimidado y ve el reto como algo que puede amenazar su estable puesto, donde tiene lo suficiente para alimentar a su familia. (Consecuencia de su estructura de pensamientos y emociones). Periódicamente pierde oportunidades. Las probabilidades de que el hijo se convierta en profesional son muy altas, ya que  es lo que han inculcado en su mente también. Probablemente también tendrá limitaciones económicas.

¿Por qué es un patrón reactivo? Porque el padre parte de su actual realidad. Sufre de escasez económica, muy posiblemente sus padres vivieron igual. Así que lo que él piensa y siente es reacción del entorno en el cual siempre ha vivido. El grado de felicidad de este padre va a depender directamente de si esta afirmación era realmente lo que le daba plenitud o si al contrario, fueron valores inculcados por sus padres y no una elección propia.

Analicemos ahora el ejemplo real de una mujer que hace poco transmitieron por televisión. Ella se convirtió en gobernadora de una provincia estadounidense, utilizando una estructura de pensamiento proactiva. Una joven de economía limitada, con deseos de estudiar Ciencias de la Comunicación en la Universidad y sobresalir en su ramo.

Su familia no tenía para pagar la mensualidad de sus estudios. Aún así, su situación de vida no fue obstáculo para alcanzar lo que soñaba. Decidió usar un ciclo de pensamiento proactivo. En vez de pensar como reacción a su entorno, comenzó a trabajar en lo que veía en su mente.

Pensamiento: “Quiero ir a la Universidad y ser una persona reconocida en mi país”

Emoción: A pesar de tener actualmente muchas limitaciones, ella no las ve como su realidad, sino como algo circunstancial. Solo espera la oportunidad para encaminarse en su deseo. Siente que lo merece, nació para eso y lo puede alcanzar.

Acción: La oportunidad no tarda en llegar (pues se presentan para todos). Decide participar en un concurso de belleza, en el cual resulta ganadora. Con el premio paga el ingreso a la Universidad y consigue empleo en un noticiero local, en el único puesto vacante: reportera de noticias deportivas. Un puesto extraño, tomando en cuenta que siempre había sido desempeñado por hombres y ella ni siquiera tenía experiencia, ni en deportes ni en periodismo.

Ella decide aprovechar la oferta porque necesita pagar el dinero para sus estudios. Se desempeña con mucha seguridad, a tal grado que se le presenta otra propuesta para trabajar en una cadena de noticias más grande. Y así sucesivamente aprovecha oportunidades para sobresalir hasta que se convierte en gobernadora.

¿Ves la diferencia? Uno siempre pensó dentro de lo que su realidad física heredada le dictaba. Otra supo (aún sin haberlo manifestado en su realidad física) que era una persona diferente a la realidad que heredó.

Ambos son estados mentales. El segundo es un ciclo de pensamiento proactivo. Lo mismo aplica  para todos los aspectos de tu vida. Lo mismo con el sobrepeso. Pueda que pienses que eres gorda. Como emoción sientes que estas condenada genéticamente a ser “fea”. Sientes impotencia, lejos de tu alcance, cuando ves a esas mujeres despampanantes como dotadas por naturaleza.

Bajo ese ciclo negativo te das por vencida sin siquiera haber comenzado un cambio. Te alimentas de cualquier cosa, no haces ejercicios porque eso es para desocupadas, no te pagas una clase de Pilates porque tus responsabilidades domésticas son más importantes. Permites que tu pareja te trate mal, porque igual, podría irse con tu vecina que es súper bonita y aun así está contigo. (Increíble todas las reacciones que salen de una emoción negativa!)

Y cuando de repente sientes esos hincones de orgullo o ego, empiezas dietas capaces de matar de hambre a una hormiga. Tratas de sacudirte de una vez todas esas libras que pesan más en tu conciencia que en tu cuerpo. Vas descendiendo lentamente por la escalera del pesimismo. Poco a poco el sobrepeso se come tu vida social, tu autoestima y las ganas de verte en el espejo. Al final tienes un sobrepeso mental manifestado no sólo en tu cuerpo, sino en la mayoría de los aspectos de tu vida.

Así que empieza a “mentalizar” tu sobrepeso. Deja de palparlo en tu ropa y encuentra la raíz de tu problema en esos pensamientos que te encanta rumiar a solas (Sí, la mayoría de nosotras somos masoquistas, nos encanta torturarnos pensando locuritas). Mentalizar tu sobrepeso es un proceso que requiere esfuerzo, tal como la gobernadora que siempre se soñó con su éxito. Prueba con estos tips, para que vayas entrando “en materia”:

Escucha tus pensamientos sobre tu cuerpo

Cuando vayas a comer analiza qué pensamientos vienen a tu cabeza: Si lo haces por hambre o porque estás aburrida. Analiza por qué comes ese tipo de alimento, si por costumbre o por moda. Piensa objetivamente qué podrías mejorar según tu análisis.

Analiza tus emociones cuando sientes hambre

Al comer en este momento, ¿Sientes alivio hacia alguna frustración? ¿Te sientes liberada de alguna presión? ¿Sientes que te estás dando un último respiro, pero ya no lo vas a volver hacer? ¿Culpa, Ansiedad? ¿Qué sentimientos cuando comes van mas allá de la necesidad física de satisfacer el hambre?

Usa tu plato como una fuerza proactiva

Después de que descubras por qué realmente comes, trata objetivamente de darle a la comida la importancia que tiene: el de satisfacerte físicamente. Identifica las anteriores emociones con su problema respectivo. Enfréntalo y resuélvelo dentro del área que corresponde: trabajo, pareja, hijos, etc. Sino lo resuelves, al menos mantenlo fuera de la cocina!

Un momento…no significa que pierdas el placer por la comida. Usarla proactivamente significa que encuentres algo que te guste y que te nutra. No es lo mismo comer pollo frito que pollo asado. Ambos saben rico, pero las cantidades de grasa son diametralmente opuestas.

Valórate a ti misma, sintiendo que ya eres lo que piensas

Disfruta de la comida saludable (y sácate de la cabeza el mito de que comida saludable es pollo cocido y ensalada, nada más). Siéntete importante porque comes helados de yogurt bajo en grasa y no maltratas tu cuerpo con un helado lleno de grasa. Siéntete poderosa al tener la facultad de elegir cuando deseas comerte ese helado bajo en grasa y cuando el heladito gordo. Prémiate por cuidar tu cuerpo con una visita a tu estilista, con un masajito o con aquel pequeño gustito que has pospuesto por tanto tiempo.

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