¿Padeces del Síndrome del Oso Blanco?

¿Has notado que cuando le dices a un niño que no toque tal adorno, más ansiedad le da por hacerlo? ¿Has escuchado de la supuesta atracción que sentimos los humanos por lo prohibido? ¿Te sabe más delicioso la comida chatarra después de suprimirla varios días por estar a “dieta”?  Todo tiene su respuesta en el “Síndrome del Oso Blanco”.

Este fenómeno de supresión mental debe su nombre a un cuento corto del famoso escritor ruso León Tolstoi, quien desafía al personaje a detenerse en una calle y pensar en todo lo que quiera MENOS en osos blancos. Al final, el personaje se da por vencido y no puede evitar pensar en ellos.

Hace algunos años, Daniel Wegner, Profesor de Sicología de la Universidad de Harvard realizó un experimento basado en esta paradoja mental. Trabajó con dos grupos de personas. Al primer grupo le ordenó que pensaran libremente en osos blancos. Al segundo grupo le dijo que podían pensar en todo excepto en osos blancos. Ambos grupos fueron monitoreados por cinco minutos y medidos cada vez que mencionaban o pensaban en el tema (puedes checar más detalles del experimento en http://tinyurl.com/daniel-wegner ).

Al finalizar la sesión, descubrieron que ambos grupos tenían un promedio de pensamiento igual en los osos blancos. En otras palabras les dijeran que pensaran o no, las mentes de ambos grupos los llevaba a resultados parecidos.

Pero lo más asombroso fue la segunda parte del experimento. El grupo que había sido suprimido en no pensar en osos blancos, posteriormente se le pidió que sí pensaran en ellos. El resultado fue que pensaban y hablaban con más frecuencia y más emoción que el primer grupo que no fue suprimido. Quiere decir que si te suprimes un pensamiento primero y luego te das permiso para pensarlo, éste gana fuerza y actúa con más poder sobre tu mente.

Con esta pequeña reseña de este experimento, ¿puedes hacerte una idea de cómo afecta tu mente el ponerte “a dieta”? Primero te dices a ti misma que tienes prohibido comer esto y aquello, que No puedes comer tal cosa, etc.

En vez de cinco minutos diciéndote NO, pasas días alimentando tu supresión, hasta que de tanto pensar en ella,- las golosinas y todo lo que te prohibiste-  toman una fuerza increíble en tu mente. Cuando decides darte un descanso, se cumple la segunda parte del experimento…tu mente le ordena a tu estómago dar rienda suelta de comer todo aquello a lo que te dijiste NO… tenebroso ¿verdad? Después de tantos días negándote, tus pensamientos toman emociones. Es como cuando piensas constantemente en un limón, tu boca inmediatamente se hace “agua”.

Esa es la principal diferencia entre una flaca feliz a largo plazo y una persona que lucha con su peso diariamente.

Las flacas felices no pasan pensando en todo lo que se suprimen, porque no piensan en dietas. Simplemente asimilan en su mente la manera correcta de alimentarse y cuando tienen un antojo se lo dan sin darle muchas vueltas. (aprenden también cómo “seleccionar” sus antojos)

En vez de decirte NO, debes tomar conciencia y aprender qué alimentos son buenos con tu cuerpo y cuáles dañan tu salud y por ende tu figura. No creas que sólo las ensaladas y el pollo cocido son saludables. El mundo de la adecuada alimentación es tan amplio como el de la comida chatarra.

Mientras aprendes a comer de la mano de un nutricionista o con nuestro Manual de Flacas Felices, trabaja en el primer paso. Es el más difícil de asimilar, pero una vez lo logras todo viene solo.

Recuerda que este primer paso son las afirmaciones y con este experimento que te mencioné, tienes la clave de cómo construirlas correctamente sin ser especialista en PNL o Metafísica….sólo debes evitar pensar en negativo…¡eso es todo!

Por ejemplo, en vez de afirmar “Yo no quiero ser gorda”, “Yo no quiero comer cosas que me engorden”, “Yo no quiero sentir hambre a cada momento”. Debes pensar “Yo soy una mujer sana y hoy yo elijo cuidar mi cuerpo con comida deliciosa y saludable”. “Yo soy un reflejo de mis pensamientos. Mi cuerpo es reflejo de perfección porque yo me amo, yo soy bella y yo soy sana”. “Yo elijo reflejar la Divina Perfección en cada célula de mi cuerpo”.  “Yo estoy abierta a la perfección, a la abundancia, al amor y a la salud que emana el Universo diariamente hacia mi mente y mi cuerpo”.

Repetir estas afirmaciones diariamente (o las que a ti te inspiren), te ayudarán a salir de esos pensamientos negativos que obsesionan tu mente y te provocan ansiedad. Una vez los repitas frecuentemente, tu mente los grabará con las emociones correspondientes y podrás trabajar relajadamente en tu meta de ser Flaca Feliz.

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